Tengo, un abrazo que regalarte
besos, que colgarte en la cabeza
y poder, descalabrarte la conciencia
p’a, que se te suba a la cabeza
como un vaso de cerveza.
Tengo sueños, construidos y así mismo destruidos
y tu tan escurridiza, algo pendiente que hacer
mientras, yo voy dando vueltas a esta noria
que llamamos la sesera y al final después de tanto
p’a ni siquiera encontrarte, aunque fuese en primavera
Después, repentinamente vuelvo
365, son los días que comienzo a continuar soñando
he cambiado tanto este cuento,
que ya no sé de esta historia, cuando llegará el final
y ni siquiera, donde empieza…
Si fuiste al psicoanalista y encontraste a la perdida
porque no haces paradita, y te pasas ha buscarme,
que hoy soy yo, el que anda despistado
porque sin buscarte, apareces por mi lado
como el conejo del mago, que escapó de la chistera
Son tantos los años de dar vueltas, detrás de esta princesa
con la carita de nena, llena de pecas como plato de lentejas
y andares de pato Donalt, que me he llegado a colgar
de la luna de Valencia, aunque fuese en mi ciudad
sabiendo que entre mis brazos… ella nunca va a soñar.